La película nos lleva a Georgia, donde las sombras del pasado postsoviético aún acechan. En el centro de la trama se encuentra la periodista de investigación Tamuna Museridze, quien se propone desentrañar un misterio profundamente personal. Mientras sigue la pista de un extenso plan de la década de 1990 en el que se sustraía a recién nacidos de las maternidades georgianas y se traficaba con ellos por todo el mundo, expone redes, mecanismos y secretos largamente enterrados, junto con tragedias familiares que siguen siendo igual de dolorosas hoy en día. La magnitud de la práctica es asombrosa: hasta 100.000 niños fueron robados de hospitales y vendidos. Entre ellos se encontraban Amy y Ano, hermanas gemelas separadas al nacer que finalmente se reencontraron en 2024 a través de las redes sociales.